En emergencias como terremotos, huracanes e inundaciones, proteger la lactancia materna es fundamental ante la falta de agua, alimentos, electricidad y servicios de salud. Tras el huracán Otis, la CANILEC instaló en Acapulco una sala pública de lactancia que durante tres meses atendió a cerca de 100 madres, padres y familias. El espacio ofreció condiciones limpias, seguras y adecuadas para alimentar a bebés.
Fuente: El Economista
