El sector agroalimentario mundial comenzó 2026 en medio de una transformación marcada por la digitalización y la necesidad de sistemas más sostenibles y resilientes frente a las crisis climáticas. Sin embargo, la inestabilidad geopolítica —con el prolongado conflicto entre Rusia y Ucrania y las tensiones en Oriente Medio— está presionando las cadenas de suministro. A esto se suman los impactos del cambio climático, que elevan los costos de producción y alteran la logística global. El resultado es un escenario de “estariflación”, en el que los precios se mantienen altos mientras crecen los riesgos sobre la disponibilidad de alimentos básicos.
Fuente: ContraRéplica
