Un nuevo conflicto bélico ha generado incertidumbre en los mercados energéticos globales y podría impactar directamente a la agricultura. Cuando el suministro de gas natural se ve comprometido o su precio aumenta de forma abrupta, también se encarece la producción de amoniaco, insumo clave para fabricar fertilizantes. Este aumento se traslada a productos como la urea y otros fertilizantes esenciales para los cultivos, elevando los costos para el sector agrícola. Analistas advierten que estas presiones podrían reflejarse en mayores precios de alimentos si la tensión energética persiste.
Fuente: Expansión
