La pérdida y desperdicio de alimentos se mantiene como uno de los mayores desafíos del sistema agroalimentario. Mientras ninguna empresa aceptaría perder un tercio de su inventario, la sociedad ha normalizado que más del 35% de los alimentos producidos en el mundo no llegue al consumidor final. Además de agravar la inseguridad alimentaria que afecta a 800 millones de personas, este problema genera el 9% de las emisiones globales de CO2 y el 20% de las emisiones de metano, lo que incrementa su impacto sobre el cambio climático y la sostenibilidad.
Fuente: El Financiero
