Los fenómenos climáticos extremos continúan intensificándose en México y América Latina, afectando de forma directa al sector agroalimentario. En 2025, Mexicali registró un récord histórico de 52.7 °C, mientras que hasta el 85% del territorio nacional enfrentó condiciones de sequía, con impactos en cultivos y disponibilidad de agua. Paralelamente, lluvias intensas e inundaciones provocaron pérdidas humanas y económicas. Los pequeños productores son los más vulnerables, al contar con recursos limitados para enfrentar y recuperarse de los daños ocasionados por el cambio climático.
Fuente: El Economista
