Una política obligatoria para reducir el sodio en alimentos procesados podría prevenir hasta 12 mil 866 muertes y más de 43 mil nuevos casos de enfermedades cardiovasculares, renales y cáncer gástrico cada año en México, según especialistas. La medida tendría un impacto clave en la Ciudad de México y su zona metropolitana, donde la hipertensión afecta a cerca de la mitad de la población y las enfermedades cardíacas se mantienen entre las principales causas de hospitalización y mortalidad. Expertos consideran que disminuir el consumo de sal ayudaría a mejorar la salud pública y reducir costos médicos.
Fuente: OEM.COM.MX/LA-PRENSA
