México pasó de enarbolar el lema “Sin maíz no hay país” a consolidarse como el mayor importador de maíz del mundo. Durante años se reconoció que el país compraba en el exterior cerca de la mitad del grano que consume, una señal ya preocupante para la seguridad alimentaria. Sin embargo, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) advierte que la dependencia se ha profundizado, al grado de colocar a México en el primer lugar global de importaciones. El dato refleja el estancamiento productivo del campo, la falta de incentivos y una política agrícola que no ha logrado reducir la vulnerabilidad frente al mercado internacional.
Fuente: Excélsior
