El Bosque de Agua, clave para el abastecimiento hídrico de la zona metropolitana de la CDMX, enfrenta una crisis persistente. Con una extensión de 250 mil hectáreas que abarcan Morelos, Estado de México y la capital, este ecosistema es devastado por redes de tala ilegal vinculadas al crimen organizado. Desde hace años se ha denunciado la dificultad de encontrar madera legal en la región, sin que haya cambios sustanciales. Actualmente, estas actividades operan con impunidad en al menos 37 municipios.
Fuente: El Economista
