En un contexto de aumento en los costos de producción, es crucial evaluar la composición de la leche, especialmente la grasa, ya que impacta su valor comercial. La grasa láctea está compuesta por 400 ácidos grasos con distintos orígenes: 50-55% provienen de la dieta y la movilización de grasa corporal, mientras que el 45-50% restante es sintetizado en la glándula mamaria.
Factores nutricionales como la fibra, carbohidratos y grasas de la dieta influyen en su concentración, así como aspectos no nutricionales como genética, clima y salud animal. La depresión de grasa en leche puede reducir hasta un 50% su contenido, afectando la rentabilidad del establo.
Fuente: ganaderia.com