Durante siglos, el río Colorado, cuyo caudal es compartido por México y Estados Unidos, ha sido fundamental para el sustento de comunidades humanas y ecosistemas en la región. Sin embargo, el actual desafío hídrico obliga a mirar más allá del delta y a replantear el uso del agua. En este contexto, la Alianza —según explicó Navarro— ha comenzado a trabajar con agricultores del Valle de Mexicali para impulsar prácticas que permitan un uso más eficiente del recurso, buscando garantizar la sostenibilidad hídrica y la viabilidad productiva a largo plazo.
Fuente: Expansión
