En la economía global existen puntos geográficos que, pese a su reducido tamaño, tienen una influencia decisiva en la estabilidad de los mercados internacionales. Uno de ellos es el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico que conecta el Golfo Pérsico con los océanos del mundo y por el que circula una parte clave del comercio energético global. Por esta ruta transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta. No obstante, su relevancia va más allá del crudo: también es vital para el transporte de gas natural licuado y otros recursos energéticos, lo que lo convierte en un punto crítico para la seguridad energética y la estabilidad económica mundial.
Fuente: Luis Fernando Haro, Director General del CNA
