A pesar de los incrementos históricos al salario mínimo en México, el repunte de la inflación —especialmente en alimentos— está moderando la recuperación del poder adquisitivo. Esto retrasa los beneficios en el bienestar de millones de hogares, sobre todo en aquellos con ingresos variables o en la informalidad. La comparación entre ingreso y costo de la canasta básica lo evidencia: en marzo de 2019, la canasta mensual por persona costaba 3,115 pesos, casi igual al salario mínimo de 3,080, lo que apenas permitía cubrir una canasta individual. Hoy, aunque el salario ha crecido, la inflación erosiona parte de ese avance.
Fuente: Milenio
